La desaparición del web: ¿Es Google el culpable?

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Por Olivier

El web de información y conocimiento, parece estar en peligro de extinción. Según algunos expertos, el culpable de esta posible desaparición sería nada menos que el gigante de la búsqueda, Google. Con su incursión en la inteligencia artificial y su determinación por ofrecer respuestas directas a las consultas de los usuarios, ¿está Google sentenciando al web a una muerte prematura?

La amenaza de Google: ¿Adiós a la lista Infinita de resultados?

Según los expertos, el web está siendo «asesinado » por la codicia y la necesidad de Google de monetizar cada vez más su servicio, sin dejarse «canibalizar» por otros. Y la herramienta que estaría dando el golpe de gracia sería la nueva búsqueda de Google, que eliminaría la tradicional lista de páginas web como respuesta a nuestras consultas.

En su lugar, Google estaría planeando sustituir esos resultados por una respuesta escrita directamente por su propia inteligencia artificial. Así, en lugar de tener que visitar múltiples sitios web para encontrar la información que buscamos, Google nos la proporcionaría de manera sintetizada y concisa.

El Fin de la búsqueda tradicional

Los anuncios realizados por Google en su última conferencia I/O han dejado pocas dudas al respecto: el web tal y como lo conocemos está a punto de desaparecer, y Google será quien le dispare el tiro de gracia. Esto supondría el fin de la búsqueda tradicional, donde los usuarios navegaban por una lista de resultados para encontrar la información deseada.

En su lugar, Google ofrecería respuestas directas generadas por su IA, lo que podría parecer una solución más cómoda y eficiente. Sin embargo, esta estrategia plantea serias interrogantes sobre el futuro del web y la accesibilidad de la información.

Un ejemplo ilustrativo de este cambio sería la búsqueda de «mejor receta de pasta». En lugar de obtener los sitios web más reputados con sus propias recetas, Google presentaría un texto escrito directamente por su inteligencia artificial, que habría «aprendido» la mejor receta navegando por la red.

Para algunos, esto podría ser una mejora, al evitar tener que visitar múltiples sitios web. Sin embargo, otros ven en ello un grave problema. Al centralizar la información y eliminar la diversidad de voces y perspectivas, se estaría privando a los usuarios de la riqueza y pluralidad que caracteriza al web.

La complejidad del mundo digital: ¿Quién puede entenderlo?

El mundo digital se ha vuelto demasiado complejo para ser comprendido fácilmente. Tanto los más jóvenes, «nativos digitales», como los adultos maduros, con demasiadas ocupaciones, se enfrentan a un entorno digital que parece escapar a su comprensión.

Esta brecha digital cultural se manifiesta en el desconocimiento de los términos, las tecnologías y las relaciones que conforman el universo de bits. Muchas personas utilizan el web y la red sin tener una noción clara de las diferencias entre estos conceptos.

Web, rete e internet: Aclarando los términos

Una distinción fundamental es la que existe entre el web y la red (o Internet). La red o Internet es la infraestructura que permite el transporte de datos, mientras que el web son las páginas web que se muestran a través de los navegadores.

Es común confundir estas dos realidades, como si fueran sinónimos. Sin embargo, son conceptos diferentes, al igual que no se debe confundir una autopista con un automóvil o un camión. El web es solo una de las formas en que se utiliza la red, al igual que el correo electrónico o el streaming.

El poder oculto de los motores de búsqueda

Otra fuente de confusión radica en la relación entre los navegadores y los motores de búsqueda. Muchas personas creen que son lo mismo, ya que las búsquedas se realizan en la misma barra de direcciones del navegador.

Sin embargo, los motores de búsqueda, como Google, son servicios independientes que proporcionan los resultados de las búsquedas. Esta integración de la búsqueda en el navegador ha enmascarado el dominio que ejercen estas empresas de servicios de búsqueda sobre la forma en que accedemos a la información en el web.

De espacios abiertos a espacios cerrados

Otra distinción importante es la que existe entre el web abierto y los servicios de redes sociales. Mientras que el web es un «espacio abierto» donde los usuarios pueden crear y compartir contenido de forma libre, las plataformas de redes sociales son «espacios cerrados» donde los usuarios quedan «cautivos» dentro de sus muros.

En estos espacios cerrados, las empresas propietarias controlan y censuran el flujo de información, en contraste con la libertad y descentralización del web. Esta tendencia hacia la «encarcelación» de los usuarios en ecosistemas cerrados pone en riesgo la esencia abierta y colaborativa del web.

La evolución del web: De hipertexto a motores de búsqueda

Desde sus orígenes en la década de los noventa, el web ha experimentado una serie de transformaciones. Inicialmente, se concibió como una «telaraña» de hipertextos, donde las páginas web se enlazaban entre sí de forma no lineal.

Sin embargo, la complejidad de esta estructura hizo necesaria la aparición de los motores de búsqueda, que permitieron organizar y catalogar los contenidos del web de una manera más eficiente. Estos servicios, encabezados por Google, se han convertido en la principal puerta de acceso al conocimiento en línea.

El poder de los motores de búsqueda: ¿Ordenar o dominar?

Los motores de búsqueda han desempeñado un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo del web. A diferencia de los catálogos estáticos de las bibliotecas, estos servicios utilizan algoritmos que cruzan las consultas de los usuarios con la «reputación» de los sitios web, para ofrecer resultados más relevantes.

Este poder de organización y catalogación ha permitido que el web se convierta en la principal plataforma de conocimiento humano. Sin embargo, ahora se enfrenta a un dilema: si los principales motores de búsqueda, como Google, se niegan a mostrar los mejores sitios web y en su lugar ofrecen respuestas sintetizadas por su inteligencia artificial, ¿qué futuro le espera al web?

A pesar de la predominancia del web abierto, las plataformas de redes sociales han intentado desplazar a las personas y, por lo tanto, el conocimiento, fuera de este entorno y hacia sus propios «espacios cerrados».

Aunque el web sigue siendo la parte más habitada de la red, esta tendencia de las redes sociales representa una grave amenaza a su supervivencia. Si los usuarios dejan de visitar los sitios web y se conforman con las respuestas proporcionadas por los motores de búsqueda, el web podría perder su relevancia y significado, lo que llevaría a su rápida desaparición.

Si el principal motor de búsqueda, como Google, se niega a mostrar los sitios web más relevantes para consultas como «el color del caballo blanco de Napoleón» y en su lugar ofrece la respuesta directamente, estaría socavando el propósito mismo del web.

Al centralizar la información y eliminar la diversidad de voces y perspectivas, se privaría a los usuarios de la riqueza y pluralidad que caracteriza al web. Esto podría llevar a que los sitios web pierdan su significado y, en consecuencia, a la rápida decadencia del web en su conjunto.

¿El fin del web o una oportunidad de reinvención?

El web, ese vasto y abierto de información y conocimiento, se enfrenta a una encrucijada. Las acciones de Google, en su afán por ofrecer respuestas directas a través de su inteligencia artificial, podrían sentenciar al web a una muerte prematura.

Sin embargo, esta crisis también podría representar una oportunidad para reinventar y fortalecer el web. Quizás sea el momento de replantearse el papel de los motores de búsqueda, la relación entre el web abierto y los espacios cerrados de las redes sociales, y la forma en que accedemos y consumimos la información en línea.

El futuro del web está en juego, y su supervivencia dependerá de nuestra capacidad para comprender la complejidad del mundo digital y defender los principios de apertura, diversidad y colaboración que lo han caracterizado desde sus inicios. Solo así podremos evitar que el web sea víctima de un «disparo en la nuca» por parte de aquellos que buscan dominar y monetizar el conocimiento en línea.

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